El escultor peruano Jaime Obregón Espinosa trabaja desde junio en la localidad de Igea El artista ha evolucionado de las tallas realistas en madera a las esculturas abstractas en piedra negra.
Jaime Orlando Obregón Espinosa supo desde pequeño que lo suyo era el arte, en concreto la escultura, y con clavos comenzó a hacer sus obras buscando desarrollar sus habilidades. Ese afán por encontrar su camino le ha llevado ahora a establecerse en Igea donde llegó atraído la belleza de la piedra negra campanil.
En Perú, su país de origen, estudió arte y se especializó desde los 14 a los 19 años en esculpir madera, piedra y armado. Posteriormente, durante doce años, vivió en el Departamento de San Martín en pleno Amazonas. Allí se perfeccionó en la talla en madera figurativa, realista.
Entre sus obras destacan los bustos que representan a las tribus. Además de desarrollar su estilo en esta zona selvática, este escultor pretendía promover la cultura y las singularidades de las treinta y tres etnias amazónicas. Asimismo, a lo largo de esos años (en concreto desde 1997) participó en diferentes ferias y exposiciones en Perú.
El pasado mes de febrero Jaime Obregón viajó a Barcelona en busca de un espacio para encajar y encaminar su arte en España. En la Ciudad Condal comprobó en numerosas galerías que lo que se movía era totalmente opuesto a su trabajo así que decidió pasar de la figuración y el realismo a la abstracción.
En esta evolución de estilo se encontró con la piedra negra y contactó con la empresa riojana ‘Canteras El Cerro’ que le envió una roca procedente de su planta de Igea.
En junio Obregón se trasladó a la localidad riojana donde reside y trabaja actualmente. Así ha pasado de la talla en madera de estilo figurativo a las esculturas más vanguardistas en piedra negra; de la vida casi silvestre con los sonidos de animales y el ambiente de la selva amazónica a la tranquilidad y sosiego del valle del Linares.
El escultor describe cada una de sus obras como un trabajo de evolución y superación, una búsqueda de perfeccionamiento muchas veces de forma autodidacta.
Hace tres semanas presentó un interesante proyecto al Ayuntamiento de Igea que consiste en un dinosaurio evolutivo. La idea original de la escultura (en grandes dimensiones) puede cambiar sobre la marcha según se lleve a cabo el trabajo.
Por otro lado, Obregón pretende viajar a Italia para esculpir en mármol de Carrara y exponer en Francia. Además, en su agenda está previsto un encuentro en Fuenterrabía con otros artistas europeos para realizar esculturas con material de dicho municipio vasco. También participará en una exposición colectiva en Barcelona a finales de este año con el tema del miedo.
La piedra negra de Igea
Se trata de una roca caliza también llamada campanil porque al golpearla produce un sonido similar al de una campana, como metálico. Esta piedra negra es típica de los montes de Igea y después de pulirla resulta elegante a la vista y a nivel escultórico da mucho juego a la hora de buscar los reflejos de la luz y los contrastes.
La gente se ha mostrado muy interesada por el trabajo de este escultor y este mes, coincidiendo con las fiestas de Igea, son muchos los vecinos y visitantes que se han acercado para comprar o ver sus obras. En Sudamérica Jaime Obregón ya había trabajado con piedras retratando a personajes de los pueblos de Perú pero no con este tipo de roca negra.
* Obtenido de Diario de La Rioja